El consejo de gobernadores del Banco Central Europeo (BCE) decidió ayer dejar el precio del dinero de la eurozona en el 4,25%. El gobernador de la entidad, Jean Claude Trichet, alertó sobre los elevados niveles de inflación persistentes, al tiempo que anunció la rebaja de la previsión de crecimiento de la zona euro en cuatro décimas. El BCE estima un crecimiento entre el 1,1% y el 1,7% (frente al 1,5%-2,1% de la última previsión) y aún mucho más bajo para 2009: entre un 0,6% y un 1,8%.
"Enfatizamos que mantener la estabilidad de precios a medio plazo es nuestro principal objetivo, y que estamos decididos a mantener las expectativas de inflación firmemente ancladas con la estabilidad de precios", dijo Trichet.
Además, el BCE confirmó que endurecerá las garantías exigidas para dar liquidez a los bancos. No obstante, esto no afectará demasiado a los bancos españoles, que cuentan con un amplio margen para acudir a las subastas de liquidez sin problemas, según subrayan los diarios.