El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, admitió ayer en el Congreso las "serias" dificultades por las que pasa la economía española y su "debilitado" crecimiento, y apuntó a "causas externas" como las culpables de la actual situación. El jefe del Ejecutivo dijo que se espera una "mayor debilidad" económica para los próximos meses, si bien descartó cualquier posibilidad de recesión.
En concreto, Zapatero atribuyó el deterioro de la economía a la crisis financiera internacional y al encarecimiento del petróleo y las materias primas. No obstante, admitió que la crisis en la construcción y la mayor necesidad de financiación exterior han provocado en nuestro país una desaceleración más rápida de lo previsto. El jefe del Ejecutivo evitó en todo momento hablar de "crisis" y sólo utilizó esta palabra para referirse a la construcción, sector en el que, según advirtió, se seguirá destruyendo empleo en los próximos meses.
El presidente recordó las 47 medidas que el Gobierno ha aprobado desde el inicio de la legislatura para hacer frente a las "dificultades" económicas e insistió en que el Ejecutivo cumplirá con todos sus compromisos electorales en materia de política social. Zapatero se comprometió a gestionar la crisis con principios socialdemócratas, e insistió en que se reforzará la política de prestaciones sociales, elevando las pensiones mínimas y el Salario Mínimo Interprofesional, el mantenimiento de la protección por desempleo y el incremento de las becas.