ALUMINIO en latas

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HECHOS

Tire a la basura una lata de refresco y estará desperdiciando el equivalente a cinco litros de gasolina. El 50 por ciento de las latas de aluminio se reciclan, y la otra mitad se tira a la basura. Se estima que EE.UU. tira cada tres meses el suficiente aluminio como para construir de nuevo y al completo su flota aérea comercial.

Cuatro de cada cinco latas de refresco del mundo se fabrican enteramente de aluminio. En el Reino Unido, el 90% de las latas de refresco son de aluminio; en Europa sólo el 50% es de aluminio puro, el resto es de acero o mezcla de ambos metales. Los mayores recicladores son Suecia (85%), Canadá (63%), Australia (63%), EE.UU. (62%) Y Japón (42%). El índice de reciclaje en el Reino Unido aumentó hasta el 16% en 1992. Se están poniendo en marcha nuevas plantas de reprocesamiento en el Reino Unido, EE.UU. y Francia. Las cifras aportadas por el Instituto Internacional de Aluminio Primario (1989) revelan que una planta de reciclaje cuesta el 10% del precio de una planta de fundición de materiales primarios y produce un metal con sólo un 5% de gasto de energía, ahorrando así el 95% de la energía.

Además es importante utilizar menos aluminio. La industria está afrontando este reto con el diseño de latas más ligeras (un proceso denominado “peso ligero”). Hace diez años, las primeras latas de refresco pesaban 57,5 gramos, hoy pesan sólo 30. El proceso “peso ligero” también responde a la competencia de los envases de plástico, que a menudo se utilizan como sustitutos del aluminio.

REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR

Antes de comprar bebidas en lata piense si, en su lugar, podría optar por envases de vidrio rellenables. Conseguir una mayor cantidad de aluminio para reciclar depende del número de programas de recuperación y de una mejora del etiquetado de las latas. Sin esto resulta muy difícil para el consumidor saber si la lata es de aluminio o está hecha de una mezcla de metales. En la actualidad, el etiquetado es útil, pero no infalible; no todos los fabricantes colocan la etiqueta “alu” (aluminio).

A diferencia del acero, el aluminio no es magnético, lo que hace más sencilla la identificación del material. Compre un pequeño imán, y compruebe sobre el cuerpo de la lata (no en la tapa) si realmente se trata de acero o aluminio. Algunas latas son de acero excepto la parte superior, que es de aluminio. En este caso, a no ser que usted separe la tapa con un abrelatas, la lata no puede ser reciclada. Conserve el acero para recuperarlo por separado. Lave y aplaste las latas para que no abulten tanto en las bolsas o contenedores; existen aparatos que hacen este trabajo y se pueden colgar en la pared.

Los residuos de aluminio alcanzan un precio mucho más alto que los de acero, por lo que muchas personas los recogen para conseguir fondos. Establezca en su lugar de trabajo o en la escuela un plan de reciclaje; anime a los demás con el fin de donar lo recaudado a organizaciones benéficas. En la localidad de Comalco, Australia, funciona un programa de reciclaje de latas en la escuela, ofreciendo premios y dinero por cada lata devuelta. Las latas se canjean en un centro de recolección de Comalco; desde 1985 se han recuperado 10 millones de latas para reciclar, lo que representa 0,5 millones de dólares australianos en pagos por devoluciones. Los ayuntamientos y comerciantes de chatarra también recogen cantidades grandes de latas.

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