Adaptación en marcha: Capítulo 8: Conclusiones y recomendaciones

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INDICE y PRESENTACIÓN

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Durante los últimos 18 meses, hemos reunido una gran variedad de materiales de investigación: artículos especializados, estudios de caso, ejercicios de simulación, mesas redondas y otros materiales de investigación específicos provenientes de más de 100 funcionarios y profesionales del mundo entero. Hemos entrevistado y nos hemos reunido con muchos otros expertos implicados en la cuestión de la adaptación al cambio climático. Gracias a toda esta información, hemos podido desarrollar nuestras conclusiones y el contexto para nuestras recomendaciones, que presentamos a continuación, seguidas por las propias recomendaciones.

CONCLUSIONES Y CONTEXTO PARA LAS RECOMENDACIONES

Los impactos asociados con el cambio climático están cambiando el mundo a gran velocidad.

Tal y como han demostrado claramente las inundaciones y las sequías en Australia, Brasil, Pakistán, Rusia y otros países, los fenómenos extremos están poniendo a prueba la capacidad de los responsables de tomar las decisiones de reaccionar con rapidez y eficacia.1 Además, estos fenómenos extremos se han dado en el contexto de una intensificación de la variabilidad y cambios a largo plazo, tales como la subida del nivel del mar y el deshielo de los glaciares, que amenazan con provocar graves trastornos para la vida en el planeta en un futuro próximo.

La temperatura media global de la superficie de la Tierra está aumentando a un ritmo acelerado, y ya ha subido 0,8º C desde el periodo preindustrial.2 Y, debido al retraso en la respuesta al cambio climático, el mundo ya tendrá que afrontar un aumento de 0,6º C más debido a la absorción del calor de los océanos, incluso si las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero se estabilizaran ya.3 Los primeros impactos ya son evidentes. Las temperaturas mínimas diarias han aumentado a una velocidad mayor que las máximas, con lo que esto conlleva en cuanto a los puntos de congelación y a las temporadas de cultivo.4 El agua del mar se ha expandido debido al aumento de las temperaturas de los océanos, y junto con el deshielo de los glaciares y los casquetes polares provocará una aceleración en la subida del nivel del mar.5 La acidez de los océanos ha aumentado, provocando graves efectos negativos en los moluscos, los corales y en las comunidades que dependen de ellos. Los patrones de precipitación y nieve también han cambiado. Desde 1900, algunas regiones, entre ellas el este de América del Norte y del Sur, el norte de Europa, y el norte y el centro de Asia, se han vuelto más húmedas; otras, como por ejemplo el Sahel, la zona del Mediterráneo, el sur de África y algunas regiones del sur de Asia, se han vuelto más secas. La mayoría de las regiones del mundo han experimentado un descenso en las precipitaciones en forma de nieve, 6 especialmente en primavera, que ha afectado a los incendios forestales, la disponibilidad de agua y las temporadas de cultivo. En resumen, los impactos del cambio climático no son un fenómeno lejano, son reales y ya se están manifestando.

Los impactos del cambio climático, algunos de los cuales serán irreversibles, hacen que sea imprescindible reducir la emisión de gases de efecto invernadero cuanto antes..

Si no se controlan las emisiones de gases de efecto invernadero, los impactos que provoquen desatarán cambios graves en los sistemas sociales y ecológicos. Aunque los esfuerzos de adaptación pueden ayudar a compensar algunos de los impactos negativos del cambio climático, los gobiernos no deberían tomarlos como sustitutos de la reducción de las emisiones, sino que deben llevar a cabo la adaptación y la mitigación al mismo tiempo y de forma urgente. Aunque sea difícil de aceptar, los gobiernos y las sociedades también deberían reconocer que algunos de los objetivos de la adaptación son imposibles de alcanzar. Algunos impactos, tales como el deshielo de los casquetes polares, la pérdida de culturas únicas y de la diversidad de especies, serán irreversibles.7 La escala potencial de los impactos climáticos pone de relieve la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: cuanto más se caliente el planeta, más difícil será alcanzar los objetivos de adaptación.

La vulnerabilidad de las poblaciones y ecosistemas afectados determinará las consecuencias sociales y ecológicas del cambio climático.

Los impactos climáticos variarán entre y dentro de las regiones, países y localidades, dependiendo de la vulnerabilidad de las poblaciones y ecosistemas afectados. Por lo tanto, es de vital importancia que los responsables de la toma de decisiones consideren las diferencias de la vulnerabilidad entre las poblaciones afectadas a la hora de diseñar las intervenciones. La vulnerabilidad al cambio climático puede estar determinada por una gran variedad de factores sociales, económicos, ecológicos y políticos que aumentan su desprotección, sensibilidad o capacidad de responder al cambio climático. Tener en cuenta estos factores puede ayudar a los gobiernos a centrarse en los miembros más pobres y vulnerables de la sociedad y a vincular la adaptación al cambio climático con la integración de los esfuerzos de desarrollo.

Además, hacer frente a los cambios climáticos puede suponer una oportunidad única de combatir otros riesgos relacionados con la pobreza y reducir la vulnerabilidad general. Los gobiernos pueden aprovechar esta convergencia de intereses integrando la gestión de riesgos climáticos en los ministerios de desarrollo económico y de finanzas y en los principales sectores y creando un organismo central para coordinar los esfuerzos de adaptación.

La escala, alcance y complejidad de los riesgos que presenta el cambio climático requieren de una estrategia para la toma de decisiones diferente a la que se seguía en el pasado.

La naturaleza del cambio climático plantea retos importantes para la toma de decisiones. Por ejemplo, las últimas investigaciones científicas indican que muchos de los impactos climáticos no avanzan de forma lineal.8 Podría haber cambios incrementales que, si no se abordan ahora, podrían manifestarse en las próximas décadas como cambios potencialmente irreversibles. El cambio climático también agrava los factores de estrés que ya afectan a los ecosistemas, tales como la conversión de la tierra y la contaminación. Esto, a su vez, puede acercar más a los sistemas físicos, hidrológicos y ecológicos a sus umbrales críticos.

Todavía existen algunos impactos que los responsables de la toma de decisiones no pueden anticipar y a los que no son capaces de asignar una probabilidad, lo que complica aún más la toma de decisiones.

El cambio climático también requerirá que tanto los riesgos específicos de un país, región, sector o comunidad determinados como la vulnerabilidad de los afectados sean explícitamente incorporados en los procesos de toma de decisiones. Muchos gobiernos y donantes siguen tratando la adaptación de forma individual y centrándose en proyectos concretos.9 También la toman como un problema medioambiental en lugar de como un problema de desarrollo. Los riesgos climáticos se deben integrar en la planificación y creación de políticas a escala nacional, regional y subnacional, así como en las inversiones de los donantes.

Para prepararse eficazmente para los impactos del cambio climático y proteger a los miembros más vulnerables de la sociedad, los responsables de la toma de decisiones deberían escoger estrategias ágiles, preventivas, flexibles, duraderas o sólidas, dependiendo del tipo de cambio en cuestión.

Como se explica en el Capítulo 2, la toma de decisiones debería diseñarse para ser más ágil a la hora de responder a un fenómeno extremo, y más preventiva para prepararse para los futuros fenómenos extremos. Para combatir la intensificación de la variabilidad, la toma de decisiones debería ser flexible para poder adaptarse a los impactos a medida que se desarrollan y a la nueva información. Para los cambios a largo plazo, la toma de decisiones debería ser preventiva, duradera y también flexible para tener en cuenta el dinamismo de los impactos climáticos que tendrán lugar durante décadas. Finalmente, la toma de decisiones debe ser sólida para hacer frente a varios futuros posibles, dada la incertidumbre en cuanto a cómo se desarrollarán los impactos sobre el terreno.

La participación ciudadana, los sistemas de información, las instituciones, las herramientas de apoyo para las decisiones y los recursos financieros, humanos, ecológicos y sociales son elementos claves que pueden ayudar a los planificadores y políticos a tomar decisiones eficaces contra el cambio climático.

Como se demuestra en los capítulos 3-7, elaborados a partir de una amplia investigación llevada a cabo para la creación de esta edición de Recursos Mundiales, un diseño eficaz y el uso de estos cinco elementos puede conducir a decisiones de adaptación que aumenten la resiliencia a los impactos del cambio climático.

Los grandes riesgos que supone el cambio climático harán que los responsables de la toma de decisiones se enfrenten a elecciones difíciles.

El cambio climático presentará decisiones difíciles y grandes dilemas, especialmente en los países en vías de desarrollo, dada la considerable escasez de recursos. Está claro que existen medidas de adaptación que presentan muchas más ventajas que inconvenientes y que los gobiernos pueden tomar para contribuir al desarrollo nacional y a los objetivos de alivio de la pobreza, aumentando la resiliencia climática al mismo tiempo. Sin embargo, habrá que decidir entre invertir para hacer frente a las necesidades urgentes de hoy o para combatir los problemas del mañana.

Por ejemplo, ¿debería un país del África occidental que dispone de unos recursos muy limitados dar prioridad a combatir la propagación del VIH, o a preparar sus defensas físicas para la subida del nivel del mar que, según las previsiones, inundará las ciudades costeras? Surgen dilemas similares en cuanto a qué poblaciones y ecosistemas tendrán prioridad para llevar a cabo esfuerzos de adaptación.

Con cada grado de calentamiento, más sistemas físicos, ecológicos y sociales llegarán a límites a partir de los cuales los esfuerzos de adaptación no serán efectivos (por ejemplo, la desaparición de los glaciares). Estos límites para la adaptación serán subjetivos, por ejemplo, algunas comunidades considerarán la inundación de un área costera por la subida del nivel del mar como algo inaceptable y que debe ser evitado a toda costa, mientras que otras admitirán que es inevitable.10 Por lo tanto, la necesidad de sopesar diferentes intereses y valores es inherente a estas difíciles decisiones de adaptación, especialmente para los segmentos más vulnerables de la sociedad.

Los gobiernos no deberían tomar este tipo de decisiones por su cuenta. En primer lugar, los gobiernos nacionales deberían contar con la opinión de los afectados para determinar los niveles de riesgo aceptables y dar prioridad a unas u otras actividades de adaptación. Las comunidades y grupos afectados también tendrán ser incluidos en los procesos específicos de planificación y creación de políticas para la adaptación, con el fin de aumentar el apoyo a las decisiones que se toman y mejorar la eficacia de las acciones que se lleven a cabo. La participación ciudadana a la hora de decidir qué tipos y niveles de riesgos están dispuestas a aceptar las comunidades permitirá a los afectados opinar a la hora de decidir las prioridades, y es fundamental para garantizar que los procesos sean equitativos y para mantener la legitimidad y la confianza en las acciones del gobierno.

Para algunas decisiones, se puede adoptar una estrategia gradual que permita realizar cambios en el futuro.

Para algunas decisiones, se pueden adoptar acciones a corto plazo que mantengan abiertas las puertas a futuras opciones a medida que cambien las circunstancias. Este tipo de estrategia gradual puede ayudar a los responsables de la toma de decisiones a desarrollar decisiones que puedan incorporar la información nueva y la evolución de las condiciones. De este modo, los países con pocos recursos pueden tener en cuenta incluso los riesgos climáticos más inciertos a largo plazo en la planificación y creación de políticas y centrarse al mismo tiempo en las medidas a corto plazo (véase el Cuadro 2.6). Los responsables de la toma de decisiones que adopten una estrategia gradual deberían vigilar cuidadosamente y de forma continua los indicadores clave (por ejemplo, la subida del nivel del mar) que les puedan ayudar a reducir la incertidumbre acerca de cuándo será necesario revisar los planes o políticas debido a los cambios en las circunstancias. Este tipo de estrategia también requiere información sobre cuál es el límite de los umbrales (o de varios umbrales posibles) que afectarían negativamente a la eficacia de las decisiones. Por ejemplo, unas precipitaciones por encima o por debajo de un nivel determinado podrían afectar al funcionamiento de una central hidroeléctrica, o una subida del mar por encima de un nivel determinado podría provocar fisuras en las defensas costeras.

Además, las medidas graduales pueden incluir medidas que beneficien el desarrollo y la reducción de la pobreza o que aumenten la resiliencia de los ecosistemas, y ayuden así a reducir la vulnerabilidad a largo plazo.11 Muchos países en vías de desarrollo carecen de la gobernanza, infraestructura y capacidad humana necesarias para hacer frente a los riesgos climáticos que ya están afectando a sus poblaciones y ecosistemas. En estas circunstancias, unas medidas que construyan la capacidad humana en los gobiernos pueden ser de gran ayuda para alcanzar los objetivos de desarrollo y reforzar al mismo tiempo su capacidad de implementar políticas y planes que aumenten la resiliencia al clima. Además, una gestión eficaz de los ecosistemas puede beneficiar notablemente el desarrollo y, al mismo tiempo, fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático. Por ejemplo, las medidas dirigidas a aumentar la resiliencia de los bosques frente al cambio climático pueden fortalecer la resiliencia de las comunidades (véase el Cuadro 8.1).

Sin embargo, para las decisiones que conlleven consecuencias a largo plazo, los responsables de la toma de decisiones tendrán que actuar con rapidez para emprender acciones contundentes que tengan en cuenta los riesgos futuros.

Las consecuencias de algunas de las decisiones que se tomen hoy serán difícilmente reversibles, como por ejemplo la ubicación de nuevas infraestructuras tales como centrales eléctricas, vertederos o depósitos de agua potable, o la ubicación de las nuevas viviendas en una ciudad costera en crecimiento. Si no se tienen en cuenta los riesgos climáticos en estas decisiones, se podrían perder las inversiones y aumentar la vulnerabilidad. Por lo tanto, estos tipos de decisiones requerirán una acción temprana y a menudo más agresiva por parte de los planificadores para evitar futuros riesgos climáticos.

A la hora de establecer las prioridades, los políticos tienen que ser conscientes de los umbrales y podrían tener que adoptar una estrategia más radical.

La estrategia gradual descrita anteriormente no siempre podría ser adecuada o aplicable para la toma de decisiones en sectores que dependen en gran medida de los ecosistemas, tales como la agricultura, el agua y la explotación forestal, ni para los esfuerzos para proteger los propios ecosistemas. Aunque los científicos han hecho grandes avances en la comprensión de los umbrales de los ecosistemas, 15 aún existe una gran incertidumbre acerca de dónde se encuentran muchos de ellos, 16 y, para cuando se averigüe dónde residen estos umbrales ecológicos, podría ser demasiado tarde para tomar medidas preventivas. Esto es especialmente importante en los países en vías de desarrollo, en los que una gran parte de los ingresos y los medios de vida, por no hablar de las necesidades básicas para la supervivencia de cientos de millones de personas, dependen de ecosistemas sensibles al clima.17 Aunque podría ser posible llevar a cabo una planificación para una serie de umbrales diferentes, la gama de posibles umbrales puede ser bastante amplia, y quizás no habría tiempo para esperar a una información de mejor calidad. Además, las opciones que tienen muchas ventajas y pocos inconvenientes podrían no ser eficaces para evitar cruzar estos umbrales. En estos casos, los responsables de la toma de decisiones tendrán que emprender acciones más radicales si es posible.

La investigación de los umbrales debería ser un componente fundamental de los esfuerzos nacionales de adaptación y de las prioridades de investigación internacionales. Además, si el rebasamiento de estos umbrales provocase daños graves e irreversibles, serían necesarias más medidas preventivas para evitarlo. Por ejemplo, como muestran nuestros estudios de caso en Ruanda y Sudáfrica (páginas 84 y 116), los sistemas naturales que están en peligro pueden necesitar protección frente a las actividades humanas para regenerarse o para soportar los impactos climáticos. Poner en práctica estas estrategias requerirá a su vez un cambio significativo en las estrategias y prioridades por parte de los donantes, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil.

Los planes y políticas nacionales a largo plazo deberían integrar los riesgos climáticos.

Muchos países cuentan con planes a largo plazo que aportan información para las decisiones futuras, pero todavía tienen que tener en cuenta el cambio climático. En algunos sectores, los planes a largo plazo, tales como los polémicos proyectos de trasvase en China e India, podrían verse afectados por el cambio climático y deberían incorporar los riesgos climáticos. En China, el Proyecto de Trasvase de Aguas de Sur a Norte, cuyo objetivo es desviar el río Yangtsé desde el sur del país, que dispone de agua en abundancia, al norte, que carece de ella,18 ya se enfrenta a una gran incertidumbre acerca de sus impactos ecológicos y humanos. Además, los planificadores podrían tener que contar con la posibilidad de una alteración en el caudal del río debido al cambio climático. Por su parte, el ambicioso Proyecto de Unión de Ríos en India, que pretende unir los ríos para reducir el riesgo de inundaciones en el este y el riesgo de sequías en el oeste y en el sur,19 tendrá que tener en cuenta factores como el creciente deshielo de los glaciares y los cambios en los patrones de precipitaciones a medida que el proyecto avance. Para aumentar su eficacia, estos planes a largo plazo deberían integrar los riesgos climáticos, así como permitir su evaluación y revisión periódicas, dada la incertidumbre que rodea al cambio climático en el futuro.

En la siguiente sección, presentamos las recomendaciones del informe relacionadas con los cinco elementos para una toma de decisiones eficaz. Hay que tener en cuenta que los ejemplos comprobados de lo que funciona son pocos y distantes entre sí, y que el seguimiento y evaluación de los resultados suele ser insuficiente.20 Además, las conclusiones de las investigaciones pueden ser específicas para cada contexto. No obstante, ofrecemos estas recomendaciones para destacar las conclusiones útiles que resultan de nuestra investigación.

 Aunque la estructura del informe expone cada uno de los cinco elementos por separado, y presenta las recomendaciones de la misma manera, no son independientes, el lector debe observar las conexiones existentes entre ellas. Todos los elementos trabajan en conjunto, se respaldan entre ellos y son interdependientes en diversas etapas de los procesos de toma de decisiones de adaptación. La información relevante para las decisiones, por ejemplo, debe recopilarse a menudo a escala local, lo que hace que unas estrategias eficaces para involucrar a la población sean fundamentales. Al mismo tiempo, es necesaria una coordinación institucional entre los gobiernos nacionales y locales para garantizar que la información llegue a los responsables de la toma de decisiones.

Aunque puede que los lectores perciban que muchas de estas recomendaciones se pueden aplicar a muchos otros retos políticos, lo que llama la atención sobre estos elementos y las recomendaciones que les acompañan es precisamente el contexto en el que serán utilizadas, la naturaleza del cambio climático y sus impactos, y sus impactos. Es este contexto (la toma de decisiones para abordar el cambio climático) lo que hace que estos elementos y recomendaciones sean tan importantes.

RECOMENDACIONES

1. Participación ciudadana

Los gobiernos deberían dar a conocer públicamente la magnitud y el alcance de los riesgos, incluidas las incertidumbres ya conocidas y los impactos que se esperan del cambio climático.

Muchos miembros de la población no son conscientes de los riesgos que el cambio climático supone para su existencia y seguridad. Por ello, los gobiernos deberían proporcionar información sobre los riesgos a los que se enfrentan diversos sectores, regiones, ecosistemas y comunidades. Esto ayudará a que la población respalde las actividades que se emprendan. Tanto los directivos como las comunidades necesitarán un tiempo para asumir que tendrán que renunciar a ciertas actividades, como por ejemplo a plantar determinados tipos de cultivos, y tardarán aún más en sentirse cómodos con algunas alternativas, como la reubicación de ciertas comunidades, que desestabilizará los modelos de sociedad establecidos.

Los gobiernos deberían reconocer que los procesos de participación ciudadana pueden conducir a decisiones más eficaces y no deberían ser tratados como la mera aprobación de una política o plan predeterminado. Los encargados de desarrollar las políticas deberían incluir la participación ciudadana en todos los pasos del proceso de toma de decisiones.

Involucrar a las comunidades puede aumentar el apoyo a las decisiones de adaptación difíciles así como mejorar la calidad de los resultados obtenidos. A menudo, la participación ciudadana es necesaria durante todo el proceso político para garantizar la eficacia y viabilidad a largo plazo de una política o una actividad. Las organizaciones de la sociedad civil pueden ser de ayuda a la hora de facilitar este intercambio entre el gobierno y la población.

 Concretamente, los gobiernos deberían reconocer a la población como un colaborador vital a la hora de dar prioridad a las necesidades, proporcionar información, determinar los niveles de riesgo aceptables, elegir entre las decisiones de adaptación e implementarlas.

El pueblo, incluidas las comunidades afectadas y los expertos, es a menudo más consciente de las necesidades locales que los funcionarios del gobierno, así como del tipo y nivel de riesgo que las comunidades están dispuestas a asumir. Consultando primero a la opinión pública, los responsables de tomar las decisiones pueden aumentar la probabilidad de que los planes sirvan realmente a las necesidades de los afectados. Cuando establecer prioridades de adaptación supone dejar de lado ciertas necesidades para atender otras, la participación ciudadana puede facilitar la comprensión de las decisiones y sus consecuencias.

Los gobiernos deberían garantizar que aquellos afectados por el cambio climático tengan derecho a ser consultados e incluidos en los procesos de planificación y creación de políticas.

Normalmente, a quienes menos se consulta e incluye en estos procesos es a los más vulnerables. En ciertas situaciones, los afectados no tendrán derecho a participar en los procesos gubernamentales de toma de decisiones. Garantizar los derechos de participación es un paso crucial para fomentar la participación ciudadana. Los tratados internacionales, como por ejemplo el Convenio de Aarhus, y un creciente número de leyes nacionales, han denominado estos derechos como acceso a la información, a la participación ciudadana y a la justicia. Este tipo de mecanismos legales puede ayudar a reforzar el poder de las comunidades en los procesos de toma de decisiones.

Dados los trastornos que pueden resultar de ciertas decisiones de adaptación, es importante que todos los grupos sepan y entiendan que tienen derecho a participar. No todas las decisiones podrán responder a las preocupaciones de todos los grupos, pero los gobiernos deberían esforzarse para garantizar que todos tengan la oportunidad de expresar sus puntos de vista.

Los responsables de tomar las decisiones deberían hacer uso de métodos novedosos para involucrar a la población.

Las innovaciones, como el empleo de juegos y vídeos, e incentivos, como poner bicicletas a disposición de la población o proporcionar a los agricultores teléfonos móviles con información meteorológica local, pueden impulsar la participación ciudadana en los esfuerzos de adaptación y aumentar las probabilidades de éxito. Los directivos de los gobiernos deberían aprender de países pioneros que ya han puesto estas innovaciones tan eficaces en práctica, y analizar cómo pueden implementarse en su propio país. Los métodos para involucrar a los más vulnerables deberían ajustarse a sus diferentes circunstancias.

2. Información relevante para las decisiones

Los gobiernos deberían recopilar, analizar y distribuir la información relevante para las decisiones en cuanto a los riesgos climáticos y la vulnerabilidad como base para la acción. Los usuarios de la información deben estar comprometidos con las necesidades determinantes.

Muchos países en vías de desarrollo carecen de infraestructuras básicas y de la capacidad de reunir y distribuir la información adecuada, precisa y de fácil manejo que requiere la toma de decisiones. Los sistemas establecidos para reunir y divulgar información relevante deberían responder a las necesidades del usuario.

La información para los planes de adaptación y el desarrollo de políticas va más allá de la información climática; una información demográfica, económica, social y medioambiental es también vital para que las acciones cubran las necesidades de los afectados.

A pesar de que muchos esfuerzos relacionados con la adaptación sólo se centran en información relacionada con el clima, el resto de información es necesaria para evaluar la vulnerabilidad de las regiones, infraestructuras y poblaciones, así como para entender qué opciones de decisión son válidas para los impactos climáticos tanto a corto como a largo plazo.

Los gobiernos y los donantes deberían establecer y financiar sistemas de control de la información a largo plazo y actualizarlos con frecuencia.

La información para la toma de decisiones de adaptación puede requerir nuevos modelos de financiación para garantizar el alcance, continuidad y análisis de la misma. Los nuevos métodos podrían incluir el diseño de sistemas de información de doble dirección eficaces entre los gobiernos y las comunidades, e inversiones en infraestructuras básicas de recopilación de información, como por ejemplo estaciones de vigilancia meteorológica. El apoyo de los donantes a largo plazo puede contribuir al avance y mantenimiento de dichos sistemas, del mismo modo que sus estrategias pueden reforzar la capacidad de los gobiernos de mantener estos sistemas por sí mismos a largo plazo.

Los gobiernos deberían dirigir las estrategias de divulgación de la información a las poblaciones vulnerables que se vean más afectadas por el cambio climático.

La información debe llegar a los afectados de forma que sea útil para la toma de decisiones. A veces, los métodos de divulgación deben ser rápidos, especialmente en el caso de fenómenos extremos. También deberían ser capaces de llegar a comunidades remotas, lo que podría implicar, allí donde fuera necesario, una ampliación progresiva de las tecnologías de información y comunicación, entre ellas la mensajería de texto y los dispositivos de comunicación vía satélite. Es el momento de que el sector privado y los donantes inviertan en estas reformas.

RECOMENDACIONES 9

3. Diseño institucional

Los gobiernos y los donantes deberían apoyar la integración del control de los riesgos climáticos en los ministerios de economía y en los sectores relevantes, y también deberían considerar designar un organismo para coordinar los esfuerzos de adaptación.

La coordinación entre organismos nacionales es vital tanto para prepararse para el cambio climático como para dar respuestas eficaces frente a él. Es esencial que existan una coordinación y una comunicación claras y eficientes entre los organismos nacionales y los gobiernos locales. Los donantes pueden ser de gran ayuda en los esfuerzos de adaptación aportando un desarrollo de la capacidad y un soporte técnico para estrategias coordinadas entre los organismos nacionales y en todos los ámbitos de gobierno.

Los gobiernos, los donantes y la sociedad civil deberían fomentar y recompensar los liderazgos firmes.

Los gobiernos, los donantes y las organizaciones de la sociedad civil pueden y deben fomentar mediante incentivos el liderazgo a todos los niveles, ya que la elección de los organismos e individuos que lideren el proceso de adaptación puede tener mucho que ver en si las actividades de adaptación son eficazmente implementadas.

Los gobiernos deberían reformar las comisiones institucionales para que puedan lidiar mejor con los riesgos climáticos.

Probablemente sean necesarias comisiones que integren los riesgos climáticos en las decisiones, especialmente cuando existan riesgos a largo plazo que normalmente no se tienen en cuenta en planes y políticas. Por ejemplo, la financiación nacional para gobiernos locales o regionales destinada a proyectos de construcción y mejora de las carreteras podría depender de una comisión que incluyera en todos los proyectos relacionados una valoración de los posibles impactos climáticos y cómo gestionarlos. Otras comisiones que podrían ser necesarias para abordar los riesgos climáticos son, por ejemplo, comisiones que garanticen una consideración continua y a largo plazo de los riesgos climáticos, o que establezcan mecanismos de respuesta rápida, o que permitan actualizaciones políticas continuas.

4. Herramientas para la planificación y creación de políticas

Los encargados de planificar y desarrollar las políticas deberían integrar los riesgos climáticos en las herramientas de toma de decisiones ya existentes.

A medida que empiecen a combatir el cambio climático en las políticas y planes, los directivos deberían emplear herramientas comunes, como estimaciones del impacto medioambiental y análisis económicos de coste y beneficio, modificadas para integrar los riesgos que presenta el cambio climático.

Los responsables de tomar las decisiones también deberían empezar a buscar herramientas novedosas especialmente diseñadas para planificar los riesgos climáticos a corto y largo plazo.

Hay algunas herramientas que todavía no figuran entre las utilizadas normalmente por los responsables de desarrollar las políticas y que podrían ser útiles para la adaptación, como mapas de apoyo para la toma de decisiones, instrumentos de predicción y ejercicios de simulación. Estas herramientas pueden ser muy útiles a la hora de favorecer un uso más extendido.

 Una utilización eficaz de las herramientas requerirá un aprendizaje y un desarrollo de la capacidad.

Muchas herramientas de apoyo para la toma de decisiones requieren un conocimiento especializado. Tanto los gobiernos como los donantes deberían financiar programas de formación que enseñen a los profesionales las técnicas necesarias para emplear estas herramientas.

5. Recursos

Los gobiernos y los donantes deberían proporcionar una financiación continua y específica, que se suministre mediante mecanismos adecuados que respondan a los retos particulares que presenta el cambio climático.

Dado que el cambio climático evolucionará a lo largo de décadas, un apoyo financiero a largo plazo por parte de los gobiernos y los donantes será crucial para mantener las iniciativas e infraestructuras y asegurar la recuperación de sus inversiones. Se necesitarán mecanismos adecuados para posibilitar el acceso a un apoyo financiero a largo plazo destinado a actividades tales como una correcta recogida de datos meteorológicos y climáticos básicos. Además, los países necesitarán acceso para asegurar las líneas de crédito a las que se puede recurrir rápidamente en el caso de fenómenos extremos. También necesitarán cambiar las inversiones “fijas” por otras que desarrollen la capacidad, y apoyar inversiones más pequeñas como por ejemplo el mantenimiento de los sistemas de mitigación del cambio climático. La tendencia actual de los donantes de prestar en base a los resultados no facilita dichas inversiones. Un desafío clave para los donantes será el crear incentivos para que los países en vías de desarrollo integren los riesgos climáticos en la toma de decisiones, para que dicha integración se vea como una oportunidad y no como otro problema añadido a la escasez de recursos. Los donantes también tendrán que reforzar la capacidad de los gobiernos para llevar a cabo actividades, y crear estrategias de salida claras y apropiadas para garantizar la posesión de los gobiernos.

Los donantes y los gobiernos deberían promover y financiar la formación profesional y fortalecer los recursos humanos, ya que esto aportará una mayor información a la hora de tomar decisiones.

Los países en vías de desarrollo necesitan urgentemente proporcionar a los funcionarios públicos el conocimiento, el personal y las habilidades técnicas que les permitirán integrar los riesgos climáticos en los procesos de toma de decisiones existentes. Tales capacidades son necesarias para crear, llevar a cabo, controlar, vigilar y reforzar las estrategias de adaptación.

Los donantes, los gobiernos y la sociedad deberían tomar medidas para proteger y mantener los procesos de los ecosistemas básicos que proporcionan una amortiguación vital en los procesos de adaptación.

Los ecosistemas pueden mitigar muchos peligros naturales. Mantenerlos puede ser más barato que construir infraestructuras, además de aportar más beneficios a la sociedad. Los donantes y los gobiernos deberían financiar programas de vigilancia de los ecosistemas y tomar medidas preventivas para garantizar que los umbrales críticos de los ecosistemas no se superen, para proteger así los servicios que éstos prestan.

También se deberían tomar medidas para asegurar que los propios ecosistemas sean resilientes al cambio climático. De esta manera, su eficacia a la hora de incrementar la capacidad de adaptación de las comunidades humanas no disminuirá.

Los gobiernos nacionales deberían posibilitar el desarrollo de los recursos sociales, que pueden tener un papel crucial a la hora de fortalecer la capacidad de adaptación de los grupos y poblaciones vulnerables.

Actividades como una participación ciudadana en los procesos de desarrollo de políticas y una inversión en la mejora de las plataformas de comunicación pueden crear una interconexión entre las comunidades. Al crear oportunidades para el desarrollo de dichos recursos sociales, los gobiernos pueden facilitar la coordinación y cooperación entre las comunidades, permitir que la acción colectiva proporcione redes de seguridad en tiempos de crisis y desarrollar mecanismos para compartir otras formas de capital.

Box 8.2 Adaptation Decision Making in Practice: Ghana’s Electricity Sector

INDICE y PRESENTACIÓN


 Edición en Amazón Kindle Digital
https://www.amazon.es/dp/B0075X3BGA/

Edición en Bubok Impreso papel
https://www.bubok.es/libros/217732/Recursos-mundiales-Adaptacion-en-marcha-Tomando-decisiones-en-el-cambio-climatico

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